O.D. te lleva por un tour visual donde la geometría se suelta de la descripción y se transforma en algo que se construye a sí mismo. Cada pieza nace del balance entre figura, color y tamaño, buscando armar un modo de expresión visual que sea fácil de entender pero, a la vez, que te vuele la cabeza.

En estos trabajos, la estructura se organiza pero también se abre, creando choques, ritmos y melodías que te dan ganas de parar y observar. Son obras pensadas para que abras bien los ojos, para ofrecerte un juego de relaciones donde lo abstracto no es solo el objetivo, sino una forma de descubrir nuevas maneras de ver las cosas.

Con O.D., confirmo que las ideas constructivas y Madí siguen vivas, dándoles una vuelta moderna, pero sin perder la onda del descubrimiento y la libertad de crear.